La última sinfonía
Durante años, el artista había logrado maravillar a grandes y chicos con su música. -Es algo que se lleva en las venas- decían quienes alguna vez lo habían escuchado. En sus entrevistas, él nunca hacía alusión al tema y sólo se limitaba a contestar algunas preguntas sobre su vida personal. Pero los periodistas siempre deseaban saber más y su público constantemente estaba en la espera de una nueva sinfonía. Una vez al mes, el artista satisfacía las necesidades de ambos: para su público creaba una nueva sinfonía y para los periodistas comentaba algo de su vida, lo cual siempre aparecía en un recuadro, al lado de la noticia principal, en la primera plana de todos los diarios.
Pero los años pasaron y cada vez le resultaba más difícil continuar con su rutina. Estaba enfermo y le era más complicado concentrarse, sabía que su carrera estaba llegando a su fin. Pero la música era su vida y pronto no podría disfrutarla. Pensó, por varios días, diversas soluciones para su problema y cuando faltaban sólo dos días para la fecha de la muestra de su nueva creación, había tomado una decisión.
Llegó el día que todos habían esperado, y como era habitual, se agruparon frente a la casa del artista a la espera del mismo. Siempre solía asomarse al balcón, donde se encontraba su piano y sin decir una palabra comenzaba a tocar. Pero pasadas dos horas del tiempo fijado con anterioridad, la gente comenzó a preocuparse, pues el hombre no aparecía. La policía solicitó, entonces, una orden judicial para poder entrar en su casa. No llevó mucho tiempo conseguirla, la desaparición del músico era sumamente importante y no debía esperarse más. Cuando la policía irrumpió en la casa, más de una persona logró colarse, entre ellas, algunos periodistas. Comenzaron a registrar cada habitación y como la casa era pequeña, no se tardó mucho en encontrarlo. Estaba tirado en medio de su habitación, con un cuchillo en su mano derecha y un profundo corte en su muñeca izquierda. La sangre que brotaba de la herida, se impregnaba en el piso de madera dejando una mancha que resultaría difícil de sacar. En la pared más cercana a él, estaban dibujadas cientos de notas, que componían una sinfonía desconocida. Y una carta, prolijamente escrita, la cual nadie había notado en un principio,se encontraba a su lado.
La noticia del suicidio tomó su debido lugar en la primera plana de todos los diarios y gracias a ella, la venta de diarios aumentó considerablemente. Muchos incluso, lo habían comprado como si fuera un artículo de colección, algo invaluable que marcaba el fin de una era en la música. Como cierre de la noticia, la cual abarcaba prácticamente, la mitad del diario, estaba la nota que él había dejado a su lado:
Muchos de ustedes estarán tan indignados como yo, por el modo súbito en el que se ha acabado mi vida. Luego de mucho tiempo de sufrir una dolorosa enfermedad, supe que no podría seguir con mi estilo de vida y tuve que ponerle fin a la misma. Me debo a mi público y también a los periodistas, así que decidí satisfacer a ambos en mi último día: para mi público, dejo ésta nueva sinfonía, la cual jamás he de tocar. Para los periodistas dejo mi muerte, la cual espero ocupe su debido lugar en los diarios y, para los que hacían conjeturas sobre mi talento, muestro mi sangre, para acallar de una vez por todas los mitos que dicen que había música en mis venas.
Lo bueno de que te veo todos los días, es que te puedo gastar y gastar y reirme de vos (?.
Yo pensé que lo mejor era mi compañía.
Jajajaja o quizás si, pero es más divertido no darte la razón (? aajajaja.
Subi fragmentos de la cancion que me pasaste en varios lados.
No la habia escuchado antes y la verdad, me sacó varias lágrimitas.
Un beso Tin!