Archive for December, 2009

Un cuento de Navidad

Posted in Cuentos on December 23rd, 2009 by admin – 5 Comments

Ya el año pasado había escrito un post relacionado con la navidad. Pero el de éste año es diferente, pues es un pequeño cuento que comencé a escribir ayer a la noche. Espero que lo disfruten.

Mientras que los duendes los regalos tallaban, pintaban y limaban; cortaban, lustraban y armaban, Papá Noel descansaba en su pequeña cabaña. Allí en su cama se recostaba y dormía por horas, pues nadie lo despertaba.
A la mañana siguiente, Papá Noel se levantaba, a las 12, pues no madrugaba. No como los duendes que como trabajaban, siempre antes del alba, se despertaban.

A veces, incluso,  a la lista agregaba, nombres que en realidad no faltaban. Él los inventaba y pedía los regalos que deseaba.
Luego a la noche se levantaba y silenciosamente a la fábrica entraba. Tomaba los regalos de su petición e incluso alguno extra, si es que daba la ocasión.

Entre los duendes comenzó a armarse un plan, para a Papá Noel poder derrocar. Su objetivo era simple, simple en verdad, solo deseaban con su domino acabar.
De a pocos comenzaron, entre ellos a charlar y como él no los vigilaba de nada se podía enterar.
¿Pues quién pensaría que entre ellos había un traidor? Pues nadie lo hizo y de ahí su error. Pues uno solamente, fue necesario, para lograr que siguiese el calvario.
Uno a uno el los delató y con gran furia, Papá Noel los enfrentó. Los privó de la comida y los encerró, pero entonces en la fábrica solo ese uno quedo.
Y sólo, debió trabajar, noche y día sin parar, para la ausencia de los otros poder compensar. Papá Noel rió ante tal situación y sólo gritó “Feliz Navidad”

Así termina el cuento, pero como extra dejo la canción que los duendes entonaban mientras planeaban acabar con Papá Noel:

¡A Papá Noel lo mataremos! lalalalala
¡Y luego lo enterraremos! lalalalala
¡Y sino lo quemaremos! lalalalala
¡Y por el inodoro las cenizas tiraremos! lalalalala
¡Cuánto espacio de más tendremos! lalalalala
¡Pues habrá un gordo menos! lalalalala

Mi alumna

Posted in Cuentos on December 19th, 2009 by admin – 1 Comment

Mi istoria comienza una tarde de verano. -Historia, se escribe con H- le dije a mi alumna.
Mi historia comienza una tarde de verano. Estábamos yo y mi alumna. -Yo no lo dicté así. ¿Conoce la frase “el burro por delante”?, pues, usted es el burro por su forma de escribir, usted debería aparecer antes que yo- le dije mientras le dedicaba una cálida sonrisa.
Estábamos mi alumna y yo. Sólos. -Ese último acento está de más. Sólo va con acento la palabra “solo”, cuando se refiere a “únicamente”. “Solos”, de soledad, no lleva acento ortográfico-.
Estábamos mi alumna y yo. Solos. Ella intentaba escribir el texto que le iba dictando, pero por la gran cantidad de erores de hortografía, debíamos interrumpir la escritura cada pocos segundos. -No quise interrumpirte antes, pero la palabra “erores” no existe, es errrrrrrores- dije, remarcando la doble erre, para que me entendiese. -¿Con siete erres?- preguntó mi alumna. – No, con dos. Y ortografía, no lleva hache-respondí.
Ella intentaba escribir el texto que le iba dictando, pero por la gran cantidad de errores de ortografía, debíamos interrumpir la escritura cada pocos segundos.Pero igual había algo en ella que me cautivaba, no era sólo su belleza, había algo más que me atraía. -Debe tener mucha imaginación señorita- dije. -Pero yo no le dicté eso.
Quedó perplejo al leer lo que yo estava escribiendo, no sólo por la ovbia cantidad de faltas de ortografía, sino porque yo había decidido dar rienda suelta a mi imaginasión. -”Estaba”, va con B larga, “obvia” se escribe primero con B larga y luego con V corta e “imaginación” va con C- dije, sin poder ocultar el nerviosismo en mis palabras.
Quedó perplejo al leer lo que yo estaba escribiendo, no sólo por la obvia cantidad de faltas de ortografía, sino porque yo había decidido dar rienda suelta a mi imaginación. Yo sabía que él jamás admitiría su amor por mí, a no ser que yo lo expresace primero. Pero por timides, no había podido hacerlo y entonses decidí aprovechar la oportunidad de escribir lo que sentía. -Señorita, no puede seguir con esto- dije. -Llámame por mi nombre- suplicó ella. -No pienso hacerlo- respondí. -No es correcto- agregué. -¿Usted no me ama?- preguntó mi alumna. -Sssí- respondí, pero en seguida me arrepentí de haberlo hecho. -Yo sabía- dijo ella llena de emoción. -Incluso con mis faltas ortográficas usted, perdón, vos me amás- me dijo mientras se levantaba de la silla y se acercaba a mí. Yo rápidamente abandoné el edificio, no podía soportar tanta presión.
Y lo hice, pero no ovtube una grata respuesta. Él se fue, en el momento en el cual me lavanté para abrazarlo y besarlo. Fue muy triste que se haya ido, pero dos días después, al bolver al lugar encontré una nota que decía: Te hamo. Y supe que era para mí. -¿Sabés cuantos errores acabás de cometer?- dije fijiendo una gran decepción. -Muchos, pero creo que poco te importa corregirlos- me dijo

Mi sitio está oficialmente inaugurado

Posted in Noticias on December 19th, 2009 by admin – 3 Comments

Con éste post doy comienzo a una larga lista de textos escritos por mí.

Desde hace muchos años venía escribiendo en un blog gratuito, pero he aceptado la oferta propuesta por mis padres de tener un blog pago, como regalo adelantado de Navidad. Espero poder actualizarlo semanalmente, como he intentado hacerlo con mi blog anterior.

Sólo me queda aclarar que, todos los cuentos anteriores a “Mi alumna”, son trasladados de mi sitio anterior. He decidido mantenerlos es las mismas condiciones en las que se encontraban, quizás luego subiré una nueva versión, de alguno de ellos, si creo necesario modificar el modo en el que los he escrito.



La inspiración

Posted in Cuentos on December 13th, 2009 by admin – Be the first to comment

A pesar de haberme prometido a mi mismo no volver a poner un pie en ese bar, decidí hacerlo, pues era allí donde siempre había encontrado mi inspiración. Yo había llegado a la conclusión de que lo mejor era evitar ese lugar, por el modo en el que era tratado por las personas que lo atendían. Desde la primera vez que me había olvidado de dejar propina, las camareras me habían tomado bronca y se descargaban conmigo de todas las maneras posibles: evitaban atenderme, me traían las cosas tarde y muchas veces, incluso, el café frío.
Me senté en una mesa cerca de la ventana e hice una seña a una camarera para que me atendiese, se acercó a mí, pero al reconocerme, se hizo la despistada y decidió ignorarme. Enojado me levanté de la silla, caminé hacia ella y le toqué el hombro con el dedo índice, en señal de llamado. Ella se dio vuelta y con una falsa sonrisa me dijo:-¿Disfrutó su comida señor?
Ante tal comentario yo no tuve más que responderle lo evidente:-Aún no me han atendido, acabo de llegar y por lo tanto es imposible que haya disfrutado mi comida, ¿No le parece lógico?
Ella estuvo a punto de encogerse de hombros, como si no le importase, pero se detuvo, pues quería mantener su odio por mí en secreto. -Bueno señor, siéntese, ya lo atiendo. ¿Qué desea?- Dijo con un tono de voz de disgusto, poco disimulado.
-Querría tomar algo- dije.
-Deberá ser más específico.- respondió ella y suspiró, para darme a entender que ya estaba cansada de hablar conmigo.
-Algo frío, lo que sea.- respondí.
-Está bien, ahora le traigo su orden- me dijo y se dirigió a la cocina.
Pasaron unos cuantos minutos hasta que volvió a acercarse a mi mesa. -Aquí tiene señor, algo frío para tomar.- dijo y colocó en la mesa un plato de gazpacho. -Disfrute su comida.- dijo y rió levemente.
-Gracias, muy amable, siempre me han gustado los chistes- respondí, me levanté de la mesa, salí del bar y me fui a mi casa, satisfecho de haber vuelto a encontrar la inspiración para un cuento.

Arena

Posted in Cuentos on December 4th, 2009 by admin – 2 Comments

Aquí dejo mi pequeño grano de arena. En la playa, mezclado con otros millones de granitos. ¿Pero entonces cómo lograr que ese grano se destaque sobre todos los demás? Debe ser original. Imaginemos una playa de arena amarilla, y en ella, un sólo grano blanco. Será difícil de encontrar entre tantos granos que parecen iguales, pero al ser descubierto, se podrá notar que es diferente. Claro, que también es posible que un grano se destaque por estar húmedo, ya convertido en barro. Pero, ¿quién podría querer barro en una playa? Es algo tan poco deseado, pero el agua del mar siempre moja algunos granos y entonces, el barro se vuelve usual. El mismo, ayuda aún más a los granos blancos a destacarse.
Y así ocurre con la escritura, cada cuento, verso o frase, yace en una playa, en la que abundan granos amarillos. Es trabajo de un lector paciente encontrar aquellos trabajos que realmente merecen ser leídos y de los escritores de escribirlos. Quizás éste sea un grano más del montón, es lo más probable, sin duda. Pero yo lo guardo en mi reloj de arena, donde cada grano cae de a uno y así, a todos, puedo apreciarlos.